De la calle al sofá

Durante los primeros días del confinamiento el equipo de Graners decidimos reflexionar respecto a lo que estábamos viviendo a través de algunos encuentros virtuales. Antes de esto, los primeros días habíamos hecho un parón para poder comprender lo que estábamos sintiendo, observarnos. Vimos la necesidad de sostener a los residentes cuyos estrenos se habían visto afectados, mostrándoles no solo nuestro apoyo en esta situación, sino también nuestra ayuda de cualquiera de las formas que necesitaran, desde el diálogo hasta detalles más técnicos y administrativos. En nuestras conversaciones con los residentes vimos la necesidad de mantener el contacto con el público para poder seguir creando.

Así pues, reanudamos las dinámicas que veníamos haciendo con el grupo de Trobades pero en esta ocasión en formato virtual, a través de vídeoconferencias donde el residente comparte sus referencias, formas y maneras de crear. Produciendo así un diálogo donde se comparten inquietudes, permitiendo al público entrar en ese espacio personal e íntimo de la creación, y al mismo tiempo permitiendo al creador saber y conocer las inquietudes de ese espectador potencial. Queríamos responder a la pregunta: ¿Cómo afecta el confinamiento a la creación?

El viernes 24 de abril tuvimos el primer encuentro con la compañía MigroDanza que estrenará en el Teatro Círculo de Benimaclet.

Nos estuvieron contando que bailan con lo que tienen, algo que no se aleja de su filosofía de danza próxima, pero que el parón les ha venido después de haber conseguido un espacio más o menos estable con todas las dificultades que ha conllevado conseguirlo.  Destacaron la importancia de los rituales: tomar un café juntos antes de empezar, el momento de disponer el espacio de ensayo, definir en asamblea los temas a tratar, un tiempo para el diseño y otro para el trabajo físico. La compañía había superado ya la fase de trabajo de mesa y se encontraban en pleno ensayo físico.

El confinamiento les obliga ahora a trabajar en espacios pequeños o comedores compartidos, propiciando la aparición de objetos domésticos que puede que se incorporen o no a la pieza. Permiten una nueva creación y sobretodo plantean nuevos interrogantes. Normalmente suele ser al revés, incorporas cosas de la vida a la escena y en la escena reflexionas sobre la vida. Solemos llevarnos sensaciones o metáforas de la cotidianidad a partir de la escena, pero no solemos llevarnos sensaciones de la vida a la escena para cambiarla y que vuelva a reactivarse y resignificarse. La compañía destacó como siguen aprovechando todos los estímulos que se encuentran en el confinamiento. Ya les ocurría en la Fábrica de Hielo cuando estaban ensayando y  aprovechaban el gesto de paso de gente por el lugar.

Este parón supone volver a reformularse todo porque su danza habla de lo que pasa y si lo que pasa cambia, toda la creación cambia. Así pues, han vuelto a leer, visionar vídeos, compartir ideas. En las propias palabras del director Edu Quintana: “en la creación ocurre como en las relaciones de pareja en las que hay días que tienes ganas de dedicarle atención, cariño y hay días que no tanto”.

Han retomado una fase de recaptación de opiniones respecto al tema principal de la pieza y para ello han lanzado entre sus allegados y ahora también a nuestro grupo, la pregunta “¿Qué es para ti una gilipollez?”.

Por su parte, los participantes del encuentro lanzaron preguntas muy interesantes como la que abrió el debate “¿Cómo entendéis la danza contemporánea?”. Para MigroDanza habla del presente y aúna distintos lenguajes, destacando la hibridación que supone convivir con referencias de la danza urbana.

Una de las componentes del Grup de Trobades Escèniques preguntó cómo entendían y se relacionaban con la máscara, qué papel le daban. Migrodanza destacó su atracción por el uso de las máscara tanto en esta pieza “Gilipolleces” como en anteriores como  “Impolític”. Anotaron que las máscaras  propician que el espectador sienta interés por el movimiento, haciéndonos olvidar así el gesto facial e incidir en el gesto corporal. Se trata de aunar todas las sensaciones y posibilidades, de poder ser y sentir, de salir del personaje y de verlo desde distintos puntos de vista, de entrar y salir, se trata de ponerte y quitarte el personaje, de verte desde dentro y desde fuera. Se convierte así en un juego de identidades pero también de limitaciones, algo con lo que juegan constantemente. Estas limitaciones las convierten en oportunidades, por ejemplo: el sentir como no puedes respirar mientras llevas la máscara y hasta qué punto como creador te respetas o te llevas al límite con tu cuerpo.

Archivo Migrodanza

Alguna participante relacionó su uso en las distintas piezas, señalando que en “Impolític” la máscara parecía más casual con el espacio, y que sin embargo en “Gilipolleces” da la impresión de ser un trabajo más narrativo, más sesudo, donde se retratan posiciones políticas y donde parece haber un análisis sociológico muchas veces escurridizo en los temas tratados en las artes escénicas. Para la compañía todo lo que trabajan tiene múltiples mensajes, y hay un subtexto en las escenas que hace que cada vez el espectador la reactive y la lea desde su experiencia. Se sorprenden cuando el espectador es capaz de observar detalles interesantes que para la propia compañía habían pasado desapercibidas.

Por supuesto, estuvo presente la gran preocupación que supone trabajar sin una fecha de estreno y con un panorama tan desolador para las artes escénicas. Nos quedamos con ese deseo que lanzó Migrodanza, las ganas de oler al otro, de tocarnos. Será interesante ver como se produce ese encuentro. Y también con esa frase que lanzó Miguel Ángel del Teatro Círculo: “Las musas cuando vengan que me pillen trabajando”, una frase que podría definir muy bien a Migrodanza, quienes en esta situación han decidido seguir trabajando.

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